Discursos

CEREMONIA DEL 75 ANIVERSARIO DE LA UNIVERSIDAD DE SONORA

Octubre de 2017

• Lic. Miguel Pompa Corella, Secretario de Gobierno, representante de la gobernadora Claudia Pavlovich Arellano
• Maestro Onésimo Mariscales Delgadillo, Subsecretario de Educación Media Superior y Superior, representante del Secretario de Educación y Cultura, Ernesto de Lucas Hopkins
• L.A.E. Jesús Contreras Ayala, Secretario en turno de la H. Junta Universitaria, representante del Dr. Onésimo Hernández Lerma, Presidente en Turno
• Secretarias generales y Vicerrectores
• Respetables ex rectores e invitados especiales
• Estudiantes que hoy recibieron el Premio Anual Universidad de Sonora a la Trayectoria Estudiantil
• Compañeros universitarios
• Señoras y señores
• Amigos todos:

 

Gracias por acompañarnos en esta importante ceremonia.
El cariño que los universitarios sentimos por nuestra alma mater se hace más patente en esta fecha, en la que unimos sentimientos y voluntades para conmemorar el 75 aniversario de la Universidad de Sonora.
Un acontecimiento que nos brinda la oportunidad para detenernos a reflexionar sobre su glorioso pasado, sobre su impacto en el presente que construimos día a día, así como para visualizar el futuro de la institución.

 

Cierto es que la Universidad de Sonora ha sorteado momentos difíciles, pero siempre ha sabido responder y corresponder a una ciudadanía que exige lo mejor para sus hijos.  Más que reinventarnos, hemos aprendido a adaptarnos sin dejar de reconocer las huellas de cada época y de cada generación; una institución que respeta el hacer y el decir de la comunidad universitaria y de la sociedad en general, y refuerza permanentemente su relación con el entorno, porque esta casa de estudios es y seguirá siendo el patrimonio cultural y científico más valioso de los sonorenses.
A finales de los años 30 del siglo pasado, en la capital del país se dirimía el futuro de la educación superior de Sonora: un puñado de coterráneos impulsó la idea de crear una universidad en el estado.
La propuesta fue bien recibida por los gobernadores Román Yocupicio y Anselmo Macías Valenzuela, quienes en su momento le dieron base jurídica al proyecto, así como los principios de autonomía y libertad de cátedra, además del soporte económico que se requería.
La figura de José Vasconcelos resultó primordial en el proyecto, pues se encargó de socializarlo entre los sonorenses y organizar el proceso de construcción de la naciente institución, tanto de la infraestructura física como de la planta académica.
El 12 de octubre de 1941, el general Anselmo Macías colocó la primera piedra de la Universidad de Sonora, y un año más tarde, con Aureliano Esquivel Casas al frente, a quien la historia reconoce como primer rector del alma mater, 326 alumnos de secundaria, preparatoria y Normal iniciaron las clases en la Universidad de Sonora. Fue hasta 1949 que se ofertó la primera carrera de nivel licenciatura: Ingeniero Civil.

 

Si en 1942 la matrícula era de solo 326 jóvenes, hoy somos la institución de educación superior con mayor matrícula en el estado: más de 40,000 estudiantes que asisten a alguno de los 70 programas de licenciatura o de los 47 de posgrado, lo mismo que a cursos de diez idiomas y cuatro academias de arte, distribuidos en los 6 campus con que contamos en   Sonora.
Existen muchas y sobradas razones para sentirnos orgullosos de nuestra Universidad: de acuerdo con las evaluaciones de organismos especializados, somos una de las 20 mejores universidades del país y la número 1 en el noroeste de México. Mantenernos en ese sitio es el gran reto que enfrentamos en el día a día.
La unidad de los universitarios en torno a los objetivos y metas de la alma mater, mediante un ejercicio abierto y participativo de planeación y evaluación, nos permite tener muy claro el rumbo de la Universidad y el sentido de los cambios que estamos implementando, y que tienen como rasgo común reforzar la apuesta por la calidad, teniendo a la vista indicadores  nacionales e internacionales.
Esa unidad es la base que ha llevado a la Universidad a tener un sólido prestigio social, y ello no sería posible sin el trabajo comprometido y generoso de la comunidad universitaria, a quien expreso mi mayor reconocimiento.
No es simple retórica subrayar que los estudiantes representan el recurso más valioso y eje central de los esfuerzos institucionales, así como nuestro mayor compromiso con la ciudadanía, pues al formarlos como seres humanos integrales y como profesionales y expertos en una disciplina determinada, a través de ellos estamos compartiendo con la sociedad el conocimiento, actitudes y valores que contribuyen al desarrollo colectivo y a consolidar el bien común.
Estamos seguros que nuestros estudiantes desarrollan las habilidades más demandadas por los sectores productivos como son: la resolución de problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad.
Prueba de lo anterior son los resultados de los egresados de la Universidad de Sonora en los examenes generales de egreso de licenciatura (EGEL) que aplica CENEVAL. Dichos examenes identifican en qué medida los egresados de una universidad cuentan con los conocimientos y habilidades esenciales para el ejercicio profesional.
En el periodo 2015 – 2016, veinte de nuestros programas educativos ingresaron al Padrón de Programas de Licenciatura de Alto Rendimiento Académico de CENEVAL, ubicándonos en el primer lugar de la región noroeste y cuarto a nivel nacional.
Otro grato ejemplo del estudiante universitario comprometido con su formación académica para alcanzar niveles de excelencia en las tareas que le competen, lo constituye el grupo de alumnos que hoy se han hecho acreedores al Premio Anual Universidad de Sonora a la Trayectoria Estudiantil.
A todos los estudiantes galardonados, la comunidad universitaria les expresa una calurosa felicitación por sus logros académicos.
En esta ceremonia del 75 aniversario, es propico recordar que la educación humanística, científica y tecnológica, son la base del desarrollo económico y social. El ser humano ha llegado a un punto en el cual los elementos mas importantes de nuestra vida diaria, tales como salud, medicina, transporte, comunicaciones, agricultura, democracia e inclusive el ocio, dependen fuertemente de la ciencia.
Tal y como lo indicó el astrofísico Carl Sagan, la ciencia es un intento, en gran medida logrado, de entender el mundo, de conseguir un control de las cosas, de alcanzar el dominio de nosotros mismos, de dirigirnos hacia un camino seguro. La microbiología y la meteorología explican ahora lo que hace solo unos siglos atrás se consideraba causa suficiente para quemar a una mujer en la hoguera.
Hoy que la humanidad se encuentra en plena era del conocimiento, México y Sonora no pueden darse el lujo de disminuir su interés en la educación y en el quehacer científico y tecnológico. De no impulsar decididamente una mejor calidad en todos los niveles educativos, la brecha con los países desarrollados será mayor, lo que afectaría seriamente a nuestras generaciones actuales y futuras.
Por ello, la educación en general, y la educación superior en particular, representan los bienes más preciados de la sociedad.  Es urgente que todos los que estamos comprometidos con la educación de nuestros niños, jóvenes y adultos, nos avoquemos a diseñar estrategias que nos permitan salir de lo que se conoce como analfabetismo científico. Aquí vuelvo a citar a Carl Sagan. Las consecuencias del analfabetismo científico son mucho mas peligrosas en nuestra época que en cualquier otra anterior. Es peligroso y temerario que el ciudadano medio mantenga su ignorancia sobre el calentamiento global, la reducción del ozono, la contaminación del aire, los residuos tóxicos y radiactivos, la lluvia ácida, la erosión del suelo, la deforestación tropical, el crecimiento exponencial de la población. Habría que sumar los problemas del agotamiento de los mantos aquíferos, la inmigración, y muchos otros problemas que aquejan a nuestra sociedad actual.
En el tema social y de la relaciones internacionales, también es la ciencia el principal soporte para erradicar la xenofobia y el nacionalismo, que desafortunadamente están de regreso en muchas partes del mundo. Por su propia naturaleza, la ciencia trasciende fronteras. La ciencia en sí es un lenguaje universal. Las personas dedicadas al estudio de las ciencias saben que existe una sola especie humana, el homo sapiens; somos entonces una misma familia, que no debiéramos dividirnos en muchos grupos pequeños y enfrentados. “No existe la ciencia nacional como no existe tabla de multiplicar nacional”,  –dijo el escritor ruso Antón Chéjov -.  

Muy relacionado con lo anterior, este pasado lunes, el Secretario de Educación y Cultura, Lic. Ernesto de Lucas Hopkins, en una reunión con empresarios, colegios de profesionistas y rectores de diversas instituciones de educación superior, hacía alusión a la necesaria articulación que debe de haber entre la educación media superior, las universidades, y el sector empresarial.
Y se refería al hecho de que las carreras con mayor oportunidad de desarrollo y pertinencia, identificadas como STEM (por sus siglas en inglés): Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, son las que nos permitirán enfrentar los nuevos retos y paradigmas de la globalidad.
Consciente de la responsabilidad que representa ser la máxima casa de estudios de nuestro estado, la Universidad de Sonora ofrece programas de licenciatura y posgrado, y desarrolla líneas de investigación en todas las áreas del conocimiento. Desde las bellas artes como música, pintura, escultura, danza, literatura y arquitectura, hasta las ciencias exactas y naturales como la física, la química, la biología y las matemáticas, pasando por todas las ingenierías, las ciencias de la salud, las ciencias humanísticas, las ciencias sociales y las ciencias económico administrativas.
Por mi conducto, los universitarios ponemos a disposición de la Secretaría de Educación y Cultura y de la sociedad sonorense, todo nuestra capacidad y competitividad académica para lograr los objetivos planteados en materia de educación, ciencia y tecnología, en el Plan Estatal de Desarollo.
Por otra parte, en la senda de la reflexión y la acción para cambiar las estructuras que aún operan en la sociedad mexicana y lastiman a las comunidades, la Universidad ha sido pionera en abordar, con compromiso y responsabilidad, las inequidades de género y desigualdades sociales en la región.

En este punto, orgullosamente decimos que hoy el 53% de la matrícula estudiantil son mujeres, destacando que en su seno se formó también a la primera mujer gobernadora en Sonora y actualmente única en el país, la Lic. Claudia Pavloich Arellano, a quien reconocemos públicamente su compromiso para impulsar el fortalecimiento de su alma mater.
También estamos convencidos de que la grandeza de la institución está sustentada en valores universales que todos procuramos cumplir e inculcar en nuestros estudiantes.
En los acontecimientos del pasado mes de septiembre en estados del centro y sureste del país, fuimos testigos de cómo la ciudadanía se volcó a ofrecer auxilio a los necesitados. Nos estremecieron las imágenes de desolación a causa de los fuertes sismos, pero también nos maravilló la fraternidad de miles de mexicanos y extranjeros que hicieron suya la desgracia y acudieron a brindar su apoyo en la remoción de escombros y rescate de víctimas, entre otras tareas.
La Universidad de Sonora no se quedó al margen: en los seis campus se organizaron colectas por iniciativa de las sociedades de alumnos. Nos sentimos orgullosos por el esfuerzo y la solidaridad de la comunidad universitaria, y por la confianza que nos brindó la sociedad sonorense al entregarnos también su colaboración en esta noble causa.
Hoy estamos celebrando 75 años de fecunda existencia, en la que hemos sido, desde el primer día, el lugar privilegiado para el desarrollo del pensamiento y la libre expresión de las ideas en las diversas manifestaciones de la ciencia, las humanidades y las artes.

 

Tenemos la certeza de que la semilla que sembraron los fundadores y que ha producido decenas de generaciones de profesionistas que han fortalecido el nombre de Sonora, seguirá dando frutos que salgan al estado y a la región a difundir nuestros valores institucionales y a seguir ratificando orgullosamente nuestro glorioso lema: “El saber de mis hijos hará mi grandeza”.
Muchas gracias.